Valencia, 25 de octubre de 2025 – En el coliseo del Mestalla, donde el eco de los cánticos se funde con el aroma a pólvora de un derbi que nunca decepciona, el Valencia CF recibe este sábado (19:00 h.) a un Villarreal que llega como verdugo aspirante y vecino envidiado. Jornada 10 de La Liga, y mientras el calendario aprieta con la Champions League fresca en las piernas de los visitantes, los che de Carlos Corberán tienen ante sí la chance de redimirse de un arranque anodino y recordarle al Submarino Amarillo que, en esta tierra, el orgullo pesa más que los puntos en la tabla. Pero atención: Marcelino García Toral y sus pupilos no viajan para empatar; vienen por sangre, por tres puntos y por confirmar que su tercer puesto no es flor de un día. Este Derbi de la Comunitat huele a intensidad, a faltas al límite y a esos goles en el descuento que convierten en epopeya lo que podría ser tragedia.Vayamos al grano: el Valencia navega en la mediocridad, décimo cuarto con solo nueve puntos en nueve partidos (2 victorias, 3 empates, 4 derrotas), a tres de la zona roja pero con un ataque que apenas escupe fuego: ocho goles a favor y once en contra, un promedio de 0,9 tantos por duelo que grita sequía.
Cuatro partidos sin ganar en Liga, el último un 0-0 frustrante ante Alavés que sabe a derrota moral, y un inicio que, pese a un 2-0 esperanzador contra Athletic en septiembre, ha sido un rosario de inconsistencias. En casa, suman seis puntos de 15 posibles, con el fortín mestallista rugiendo menos que de costumbre. Corberán, el pragmático catalán, apuesta por su 4-4-2 rocoso, pero con bajas como las de Thierry Correia (rodilla, fuera hasta julio), Mouctar Diakhaby (rodilla) y posiblemente Hugo Duro (duda por ingle), el banquillo se ve corto. Javi Guerra y Pepelu lideran el medio, Arnaut Danjuma y Diego López la punta, pero sin José Gayà al cien (recién recuperado de sanción), la defensa cojea. ¿Y si el nuevo fichaje Lucas Beltrán no enciende la mecha? Ahí está el quid: el Valencia no es de fichajes galácticos, sino de canteranos con hambre, y las lesiones tocan el alma che.Del otro lado, el Villarreal de Marcelino es el equipo revelación, terceros con 17 puntos (5 victorias, 2 empates, 2 derrotas), a cinco de un Barça que pisa los talones. Dieciséis goles a favor y diez en contra, un fútbol vertical que enamora: 1,8 tantos por partido, con un home form demoledor (13 puntos de 15 en casa, pero ojo a las salidas). La racha reciente duele: cuatro sin ganar (dos derrotas, dos empates), con un 0-2 ante Man City en Champions que expuso fragilidades y un 1-1 tardío contra Betis que robó oxígeno.
Marcelino, el eterno táctico, construye imperios con su 4-4-2 de transiciones letales, pero las bajas aprietan: Logan Costa y Willy Kambwala (lesionados), Pape Gueye (suspendido), más Gerard Moreno (molestias físicas) e Ilias Akhomach (rodilla). Ayoze Pérez (fibula, hasta finales de octubre) y posiblemente Nicolas Pépé (duda) lastran el ataque, donde Álex Baena y Santi Comesaña deben cargar con el peso. En el derbi, donde Villarreal no gana en Mestalla desde 2017 (10 partidos invictos para Valencia: 4 victorias, 6 empates), el guión invita a un 1-1 eterno, como los dos del curso pasado.El historial es un duelo de titanes equilibrados: en 58 choques, Valencia suma 24 triunfos por 21 del Villarreal y 13 tablas, con un promedio de 2,6 goles por partido. Los últimos tres bajo 2,5 goles, y en Mestalla, los che no pierden en 10 (última derrota: 2017). No es casual: aquí se juega con veneno regional, no con exhibiciones. Corberán alineará su 4-4-2 (Mamardashvili; Foulquier, Mosquera, Tarrega, Gayà; Rioja, Pepelu, Guerra, Lopez; Danjuma, Duro/Beltrán), buscando cerrar bandas y contraatacar. Marcelino responderá con su muro ofensivo (Jordà; Foyth, Pau Torres, Pedraza; Buchanan, Comesaña, Partey, Baena; Pépé/Mikautadze, Moreno; Morales), soñando con desequilibrar por fuera.








