El Real Zaragoza se mide al Sporting de Gijón en el estreno de Rubén Sellés. Será en El Molinón, en una cita en el desfiladero, en la que solo vale vencer. Herido de muerte, con tres entrenadores ya en octubre, el Real Zaragoza solo le tiene fe al tiempo. Al que resta y al mismo que ya no puede perder. Diez jornadas más tarde, inicia una competición de 32, con menos cinco puntos en su casillero.
Las grandes apuestas de Rubén Sellés para el Real Zaragoza
El destino ha querido que la última elección de Txema Indias (y de más gente) se estrene contra Borja Jiménez, la última que tomó en el banquillo de Leganés. Y ha elegido que lo haga además en una situación dramática, con el agua al cuello, cuando los cimientos del club se tambalean, otra vez y más que nunca. Solo un triunfo puede mejorar los ánimos, cambiar un clima que ya está en pie de guerra.
El plan del Real Zaragoza ante el Sporting de Gijon
A Sellés se le ha encargado un desafío complejo: hacer funcionar a un equipo que cayó con Gabi y se desangró con Larraz. El recién llegado medita cambios, en los nombres y en las piezas, con Alberto Tachi como llave maestra. El técnico quiere ver un equipo agresivo, capaz de vencer en los duelos, que sepa dominar desde el fútbol y sus batallas.
Francho Serrano parece fijo, y tendrá una invención a su lado: Tachi actuará de centinela. El puesto que resta se lo jugarán entre Toni Moya y Guti, con altas probabilidades para el primero. Al margen de los nombres, se deben ver los nuevos rasgos de un Zaragoza que quiere hacer buena una lección de Kodro: nadie desciende en la décima jornada.
El plan lo contó Sellés a su manera, que ya ha escrito “el equipo que queremos ser”. Su idea es formar un bloque ganador en los duelos, capaz de aplicar sus virtudes de espacio reducido en las grandes praderas del Molinón. Con un mensaje claro y concreto, descubrir una piel muy distinta de la que el Zaragoza ha enseñado hasta ahora.
Un Sporting al alza y un enemigo conocido
Borja Jiménez le ha cambiado la cara al Sporting, con dos triunfos para empezar. Maneja un equipo flexible y prometedor, que alterna sus piezas en la defensa y en todo el campo. Hay fiabilidad en su estructura defensiva- con Pablo Vazquez y Lucas Perrin en el carril central- y talento en todas las herramientas que llegan luego. Alex Corredera, César Gelabert o Gaspar Campo cambian la jugada. Y en ataque vuelan dos elementos diferenciales. Juan Otero tiene potencia, regate y olfato. Jonathan Dubasin es, simplemente, el mejor jugador de toda la plantilla.
En ese contexto, con el estreno de Rubén Sellés como impulso, el Real Zaragoza debe cambiar la suerte. No le queda otra opción: le va la vida en ello. Solo es el tiempo que le queda. Y ya ha gastado todos los partidos que podía perder.
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