La Copa del Rey ha sido la hermanita pobre del Villarreal CF. El propio enfoque de los amarillos, la suerte u otras vicisitudes han impedido que sus extraordinarios resultados en Europa (más allá de este año) se trasladaran al torneo del KO, donde el listado de frustraciones, históricas y recientes (Mirandés, Unionistas de Salamanca, Pontevedra…), es demasiado extenso y doloroso. Con todo, esas circunstancias se alinean ahora para que la Copa del Rey se convierta en la nueva Champions del Submarino.
Superados los escollos del Ciudad de Lucena y, especialmente, el Atlético Antoniano (al que eliminó en los penaltis), los amarillos miran hacia un horizonte donde la final aparece a solo cinco partidos. Solo estar en La Cartuja le sella el pasaporte para la Supercopa de Arabia, con la opción de pelear por otro título alternativa y el acceso a otro suculento mercado futbolístico. Con todo, tanto el Golfo Pérsico como enero del 2027 están a años luz aún. El primer paso pasa esta tarde (19.00 horas, Movistar+) por El Sardinero, donde espera el destado líder de Segunda. En juego, el pase a octavos.
Dos bajas más a medio plazo
El aplazamiento del derbi autonómico del Ciutat de València por la borrasca Emilia ha dado más tiempo a Marcelino García para preparar la cita ante el Racing (por contra, perdura la decepción del Copenhague). Lejos de recuperar efectivos respecto al no partido frente al Levante, los groguets pierden a Ilias Akhomach y Pape Gueye, rumbo a la Copa de África.








